Ante la inminente fecha de fin de soporte para Windows 10 en octubre de 2025, la actualización a Windows 11 ha pasado de ser una opción estética a una necesidad de seguridad. Aunque el nuevo sistema ofrece ventajas en productividad, gestión de ventanas y rendimiento en juegos, sus estrictos requisitos de hardware (como el chip TPM 2.0) obligan a los usuarios a elegir entre actualizar sus equipos compatibles o renovar su PC por uno moderno para evitar quedar vulnerables. En definitiva, si tu ordenador lo permite, lo ideal es dar el salto pronto para aprovechar el periodo de adaptación, o bien planificar una compra antes de que Windows 10 deje de recibir parches críticos.
Motivos por los que SÍ actualizar a Windows 11
A pesar de faltar menos de un año para que Windows 10 deje de recibir soporte, Windows 10 sigue siendo el sistema operativo más utilizado de Microsoft más utilizado. Microsoft lleva desde el 5 de octubre de 2021 haciendo todo lo posible para que los usuarios actualicen a la nueva versión, una versión que incorpora una serie de ventajas que si compensan el cambio.
El uso del TPM es el principal motivo para actualizar el equipo, y que, a su vez, es el principal motivo por el que muchos usuarios todavía no se han actualizado a Windows 11, ya que no está disponible en todos los equipos compatibles con Windows 10. El chip TPM ofrece una capa de seguridad adicional vía hardware para incrementar la seguridad de los equipos que gestionan Windows, y que no se puede vulnerar con cualquier software.
Esencialmente, y como aficionados al hardware que somos, tan solo vemos un motivo por el que un usuario querría actualizar sin falta a Windows 11: Intel Thread Director. Esta tecnología, integrada en los procesadores Intel Core desde la 12ª generación (Alder Lake y posteriores), es capaz de optimizar el funcionamiento de los núcleos heterogéneos de los nuevos procesadores de Intel (si quieres saber más en profundidad cómo funciona, te hemos dejado el enlace arriba del artículo en el que lo explicamos en su momento).
Entonces, ¿actualizar a Windows 11 sí o no?
En resumen, no existe una razón de peso para actualizar a Windows 11 si tu equipo actual con Windows 10 funciona correctamente, ya que este sigue siendo un sistema estable y seguro que recibirá soporte gratuito hasta octubre de 2025. A partir de esa fecha, Microsoft ofrecerá un programa de Soporte de Seguridad Extendido (ESU) para usuarios domésticos que permitirá estirar la vida útil del sistema tres años más, aunque mediante un modelo de suscripción anual cuyo precio irá aumentando progresivamente. Esta estrategia de pago busca presionar la migración al nuevo sistema, pero por ahora, la opción más sensata es exprimir la madurez de Windows 10 y posponer cualquier decisión o gasto innecesario hasta que el fin del soporte gratuito sea inminente.
